El SEO (no) está muerto

Imagen en blanco y negro de un investigador. El SEO no está muerto.

En los últimos tiempos, ¿cuántas veces habéis escuchado a algún supuesto experto con un dilapidario “el SEO ha muerto”? Como complemento a esa pregunta, ¿cuántos de ellos han sabido explicar a qué se refieren? Hablar de la muerte del SEO, en un escenario tan competitivo como el actual, es como poco arriesgado.

Sólo contando con los datos de Google, cada segundo se hacen 2 millones de búsquedas en todo el mundo. Y no hay que olvidar que SEO no son más que las siglas de Search Engine Optimization, facilitar a los buscadores la tarea de indexar información y reconocer qué contenido es interesante. Bajo esos parámetros, podríamos poner una fecha de defunción a este trabajo: el día en que dejen de hacerse búsquedas en internet.

Está muerto el SEO de la compra de links à gogó,  provenientes de comentarios automatizados en blogs, foros, directorio de escasa calidad, etc… Ahora el linkbuilding se basa en la compra individualizada de enlaces, en medios acordes a la temática de la web que se quiere promocionar; algo más lógico, natural y, sobre todo, más interesante de cara al usuario de internet.

También finalizó la vida del SEO del keyword stuffing, de crear contenidos en que una palabra se repita hasta la saciedad sin ningún tipo de variación. El primer paso fue rebajar la densidad, el segundo buscar el campo semántico de los términos a posicionar y el tercero buscar la calidad y diferenciación del contenido. El primer paso se ha dado, el segundo está a medio dar y el tercero aún anda lejos. Y es una lástima, puesto que el SEO se podría beneficiar de esos textos 100% originales, fuente de tráfico orgánico de por sí, y una posibilidad de ganar links de un modo gratuito y 100% natural, ya que un contenido bueno es mencionado y enlazado por otros medios.

Como consecuencia de los dos anteriores puntos, el SEO de directorios está camino de morir para dar paso a la profesionalización de las redes sociales. El ruido generado por un artículo en internet como muestra de que este es relevante para el lector, muchísimo más que el alta en mil directorios diferentes.

En definitiva, ha muerto el SEO del trampeo, de la constante búsqueda de lagunas para hacer fácilmente un trabajo efectivo. Ahora es importante el trabajo continuo, pensar más en el usuario y menos en la cantidad de enlaces. Hay que pensar en cómo buscará una persona, puesto que el algoritmo de Google, el principal motor de búsqueda del mundo, va camino de ello. También en una optimización técnica, con una arquitectura más sencilla y una reducción de los tiempos de carga, ambas para reducir el índice de frustración de los navegantes de nuestra web.

 

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